CELIA VIÑAS OLIVELLA

1915 - 1954


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El imborrable recuerdo de Celia (V)
Durante mucho tiempo, y con el propósito de documentar mi próxima novela, he tenido la oportunidad de recabar numerosos testimonios de alumnos y amigos de la queridísima Celia. En una ocasión, el pintor Dionisio Godoy (Celia prologó el catálogo de su primera exposición, unos meses antes de morir) me comentó que todos los años, cuando realiza el recorrido por el camposanto para recordar a sus difuntos, no deja de visitar la sepultura de Celia, ubicada en un grupo de nichos antiguos, a poniente del cementerio inglés. Una mañana me acerqué hasta allí dispuesto a conocer in situ aquella elegante lápida de mármol blanco sobre la que destaca, con una sencillez que estremece, su nombre y la fecha de su fallecimiento. La empleada de los servicios municipales me preguntó si yo era familiar de la señora Viñas. “No. Solo un admirador”, le respondí. “Se han previsto unas reformas para aquella zona del cementerio y esos nichos, en concreto, serán demolidos. Convendría contactar con los herederos para gestionar la exhumación y el traslado de los restos”, me advirtió.