CELIA VIÑAS OLIVELLA

1915 - 1954


·
El imborrable recuerdo de Celia (IV)
Celia también cultivó el ensayo, el teatro (“Plaza de la Virgen del Mar”, con la autoría compartida de Tadea Fuentes) y el periodismo. Pero es precisamente en la poesía y en el cuento, sobre todo en el género infantil, donde, a mi modo de ver, alcanza la plenitud y la excelencia lírica. Estoy convencido de que si hubiera vivido más años, hoy día ocuparía un puesto destacadísimo en la historia de la Literatura Española. Su obra “El botón del mundo y trece cuentos más” obtuvo el accésit al Premio Nacional de Literatura de 1951; y en los poemas para niños recogidos en “Trigo del Corazón” y “Canción tonta del Sur” demuestra una clara intención pedagógica que brota de las raíces populares almerienses, y que gravita, más que en ninguna otra obra, sobre el universo de los niños, visto desde la perspectiva absoluta de madre y maestra a la vez. Era evidente que en su ánimo se escondía la pretensión de atraer la atención de los más pequeños, y para este fin no dudó en erigir los valores de la inocencia, el sueño, el temor al lobo y demás elementos de esa mitología infantil como máximos protagonistas.