CELIA VIÑAS OLIVELLA

1915 - 1954


·
El imborrable recuerdo de Celia (II)
Si dijera que la catedrática de Lengua y Literatura removió las clásicas estructuras pedagógicas de la enseñanza (en un enrarecido ambiente político y social dominado por los férreos principios del Movimiento), me quedaría corto. Prefiero emplear el término “transgresión” para definir la labor que Celia Viñas desplegó en aquel Instituto de Almería. Su consustancial talento, una exquisita formación, una vasta cultura y su inolvidable experiencia liderando las Misiones Pedagógicas de Palma de Mallorca cuando cursaba séptimo de bachillerato, estarían entre las causas que explican esa forma tan innovadora y atractiva de entender el magisterio. Con sus alumnos impulsó un sinfín de obras de teatro, organizó excursiones y viajes, en una combinación didáctica y lúdica como pocas veces se había practicado, se involucró en la incipiente actividad cultural de la Almería de aquel entonces, apoyando de forma entusiasta al Movimiento Indaliano, colaboró con la recién creada Biblioteca Villaespesa… Pero, sobre todo, demostró unas dotes pedagógicas tan originales y seductoras que en no pocas ocasiones, los transeúntes que pasaban por la calle del Instituto (en la actual Escuela de Artes) se detenían frente a la ventana de su aula para escuchar, embelesados, las explicaciones de la profesora, como actores privilegiados que disfrutan presenciando un insólito acontecimiento.