CELIA VIÑAS OLIVELLA

1915 - 1954


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Pedagoga
En el Instituto, Celia Viñas renovó la enseñanza tradicional basada en la memorización, el formalismo, la competencia, el autoritarismo y la disciplina. La de Celia era una “pedagogía viva” y le gustaba bajar de la tarima, con una nueva relación profesor-alumno y una dinámica de enseñanza de lengua y literatura centrada en la participación, con actividades como exposiciones orales de los alumnos y de la profesora, recogida de apuntes y notas, lecturas dirigidas, lecturas de distintos géneros literarios y eventos extraescolares. La labor de Celia Viñas en el Instituto fue inmensa y actuó como un elemento renovador del centro: viajes de estudios a diversos lugares de España, organización de concursos y certámenes literarios, musicales, de prensa, carteles, conferencias, prensa escolar, cine, reuniones estudiantiles, representaciones teatrales, emisiones radiofónicas... Gabriel Espinar, uno de sus discípulos más aventajados y predilectos, dijo de su profesora: "Fue una puerta abierta a la alegría, una ventana de par en par se abría en nuestras vidas de tedio adolescente: una vida sin rumbo por el paseo del Príncipe, bellísimo y provinciano, por el puerto sin barcos, por la silenciosa soledad de la ciudad. Fue un milagro. La clase se abrió a un mundo de maravillas. Celia subía a la cátedra como una Diana que sobrepasaba, de pronto, desde su menuda gentileza, el bosque enmarañado de testas juveniles".
En la Plaza de la Virgen del Mar, un 12 de octubre, Día de la Hispanidad.