CELIA VIÑAS OLIVELLA

1915 - 1954


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Almería en el corazón
Aunque tenía posibilidad de trasladarse a mejores plazas docentes, afirma la investigadora María Adela Naranjo Díaz que “Celia se enamoró de Almería, de sus tierras, de sus gentes, especialmente de sus gentes, especialmente de sus jóvenes. Y es este amor, ese sentir latir de Almería y los almerienses en su corazón, lo que hizo que fuese, para la Almería de aquellos tiempos difíciles de la postguerra, una palanca capaz de mover a buena parte de su juventud, excitándola por los senderos del hacer diario, con los ojos puestos en un futuro ilusionado. Pronto Almería se acostumbraría a una Celia que escalaba los peldaños más difíciles para conseguir que “su ciudad” saliera del mutismo en que muchos años lo había estado, y en contrapartida la sociedad almeriense –Almería- le abría las puertas en la aridez del paisaje”. Aficionada a las excursiones, a pie, en bicicleta, en mula o en burro, acampando o en casas de los lugareños, recorrió con sus amigos y alumnos toda la región y Andalucía, extendiendo una pionera mirada poética a paisajes como los de Cabo de Gata. Celia, sintiéndose en casa, afirmó que “no ser de Almería en Almería no tiene importancia. Aquí no hay forasteros. […] Almería se hace patria del corazón y, para muchos, es la ciudad media, dulce, soñada y ensoñada, donde el sosiego del vivir se cumple en la más grata soledad y en el más escrupuloso silencio íntimo”.
Celia, andaluza, en 1943.