CELIA VIÑAS OLIVELLA

1915 - 1954


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El imborrable recuerdo de Celia, por Pedro Asensio Romero
Seis décadas después de su inesperada muerte, el vívido recuerdo de Celia, aquella joven profesora que en 1943, tras aprobar con brillantez las oposiciones a catedrática de Literatura, decidió ocupar una vacante en el único Instituto de Bachillerato existente en la provincia, continúa provocando una entrañable nostalgia en todos los almerienses que tuvieron el privilegio de tratarla. Para quienes apenas saben de ella, Celia Viñas se identifica con el “Instituto Femenino” de la calle Javier Sanz, o, con suerte, se logra asociar con el busto de una mujer, esculpida por Jesús de Perceval, presidiendo la Plaza Bendicho. Pero quien sienta la curiosidad de profundizar algo acerca de su vida y obra, comprobará con extraordinario asombro la conmovedora reacción que el solo hecho de evocar su nombre aún despierta entre sus antiguos alumnos. ¿Qué hizo Celia para que su recuerdo permanezca imborrable?